Por: Lourdes Quispe Mamani
Maestra en formación
ESFEM “PR” – U. A. “COBIJA”
U.F.: Historia de la colonización y descolonización
Durante las últimas dos décadas, en la India
se ha venido gestando una transformación que ha asombrado al mundo entero. Uno
de los pilares fundamentales de esta transformación recae en el área educativa
y tecnológica. India se propuso remontar su nivel académico y ser líder en la
creación de tecnología para insertarse en la economía del conocimiento, como lo
afirma Openheimer en su libro “Basta de Historias”.
El desarrollo tecnológico es producto de la
inversión económica en los Institutos Tecnológicos que se ha destacado sobre
este gigante asiático, solo fijándonos en Dubái podemos afirmar semejante
verdad, pero esta es una espada de doble filo, porque la inversión en las
universidades ha logrado formar cientos de ingenieros capaces de hablar inglés
y que se desenvuelven de manera competitiva en el mercado mundial; sin embargo,
este repunte tiene su contrapartida en la hambruna y la pobreza que ha
desarrollado, por la alta competitividad impuesta en su sistema educativo. Este
hecho ha desarrollado una marginación de los más pobres, porque en su sistema
educativo seleccionan a los mejores estudiantes en sus institutos tecnológicos.
La alta competitividad ha generado una creciente tasa de analfabetismo en ese
país dejando sin la posibilidad de superarse a los más pobres.
Si nos ponemos a pensar en las políticas
educativas implementadas en Bolivia, logramos apreciar que nuestro Modelo
Educativo es inclusivo, en comparación a la selectividad que se aplica en la
India, desarrollando una élite de estudiantes destacados; no por algo Bolivia
se declaró territorio libre de analfabetismo. Nuestro sistema educativo busca
la calidad educativa en la comprensión de la totalidad de la naturaleza, de ahí
deviene su carácter ecológico (respeto a la Madre Tierra) y lo comunitario,
como una forma de velar el bien común (Vivir Bien), además su componente
productivo hace que se pueda fomentar el desarrollo tecnológico mediante la
producción de tecnologías propias y pertinentes.
En conclusión, los sistemas educativos
aplicados en estos países difieren en el sentido ideológico, porque uno es individualista
(competitiva), y el otro es comunitario (colectivista); sin embargo, podemos
lograr resultados positivos para el desarrollo de los países sin dejar de lado
a los más necesitados. Para que exista una revolución educativa que vele por
los intereses económicos, no debemos necesariamente someternos al régimen
capitalista, porque el fin de la educación no es la destrucción de algunos, sino
la complementación entre los habitantes del planeta entero.

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