Por: Lourdes Quispe
Mamani
La
política externa expansionista China se consolida en América Latina, y en
específico en Bolivia, a través del financiamiento e inversiones a los
proyectos en los Estados del cono sur. China llegó a América Latina y el Caribe
para quedarse y está decidida a consolidar su presencia promoviendo la
migración de su población.
La
China comunista se ha convertido en la primera potencia económica mundial en
todos los rincones del planeta en los cuales tiene importantes inversiones,
vínculos comerciales; además compra materias primas y alimentos que requiere y
realiza alianzas políticas y su presencia en Bolivia es cada vez más importante
e intensa no únicamente como lugar de inversiones y fuente de recursos
naturales sino como mercado de sus productos; esta influencia del mercado chino
está haciendo devaluar la producción nacional, ya que la mayoría de las
personas prefieren adquirir productos a bajo costo y tal es el producto chino.
El
gobierno nacional tendría que tomar cartas en el asunto y hacer que el
intercambio de productos entre China y Bolivia sea de manera equitativa
(Bolivia Digna y Soberana); por ejemplo, en el último viaje de nuestro primer
mandatario al gigante asiático, Bolivia consigue incorporar al mercado chino 10
productos bolivianos, para que sea un acuerdo equitativo, China debería
importar 10 productos chinos al mercado de Bolivia, no como actualmente se
observa un sinfín de productos chinos. Y no solo eso, nuestra política
económica también debería apoyar a la industria nacional y promover los
proyectos de innovación productiva de la mano de la tecnología y así paliar la
demanda interna de nuestro país, recordemos que nada es gratis en la vida, ni
imposible innovar, amemos lo nuestro valorando la producción nacional.

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